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Movilización en Managua 23 de abril 2018. Foto: Giorgio Trucchi

Crisis profunda en una sociedad dividida

El 18 de abril, los estudiantes nicaragüenses salieron a protestar contra los cambios en el sistema de seguridad social, y poco tiempo después, el país está enfrentando la crisis política más grave desde la Guerra Civil de los años ochenta. Llegamos a Managua en medio de esta crisis, el viaje se planificó antes y ahora tenemos la oportunidad de seguir de cerca lo que sucede y hablar con los principales actores de la sociedad civil.

10/05/2018

Según las últimas cifras oficiales alrededor de 60 personas han sido asesinadas durante los disturbios, y más de 400 personas han resultado heridas. La mayoría de los muertos fueron estudiantes, pero al menos un periodista y dos policías también han perdido la vida. Lo que comenzó como protestas contra los cambios en el sistema de seguridad social, más específicamente las pensiones, rápidamente se convirtió en protestas contra los ataques violentos de las autoridades en contra de los manifestantes.

Cuando parte de las fuerzas policiales no querían enfrentar los manifestantes, se convocó a  las brigadas juveniles de los sandinistas, quienes utilizaron métodos violentos. Las protestas también iban en contra de las restricciones existentes de la libertad de expresión; Las estaciones de TV y radio han sido cerradas o se les ha impedido reportar sobre lo sucedido. El periodista asesinado recibió un disparo cuando estaba reportando directamente de los disturbios.

Lo que está pasando en Nicaragua es más grande y más profundo que la emergencia de la crisis política, es una crisis social y, sobre todo, una crisis de confianza. Durante muchos años, el poder se ha concentrado en el Partido Sandinista y la familia Ortega. Comenzó ya antes de las elecciones del 2006, cuando los sandinistas bajo el liderazgo de Daniel Ortega, a través de alianzas estratégicas, se prepararon para un renacimiento en la toma del poder político. Antes de las elecciones de 2016, la esposa de Daniel Ortega, Rosario Murillo, fue nombrada candidata a la vicepresidencia.

Esto, según muchos, fue el punto de quiebre. Desde entonces, la vicepresidenta Murillo tiene el control sobre el sector de los medios de comunicación y mucha influencia en el poder presidencial. Los hijos de la pareja Ortega también ocupan puestos claves en las estructuras de gobierno Hoy, no se puede describir a Nicaragua como otra cosa que un estado autoritario que viola el estado de derecho constantemente. El Partido Sandinista y Ortega/Murillo controlan las instituciones estatales y los tribunales, los fiscales carecen totalmente de independencia.

Las organizaciones socias de Diakonia trabajan principalmente en la Costa Atlántica de Nicaragua. Esta parte oriental del país está habitada principalmente por pueblos indígenas y descendientes de esclavos africanos. Desde la época colonial, esta zona ha sido objeto de explotación de recursos naturales, marginación y segregación. Durante la visita en Nicaragua tuvimos una conversación con Lottie Cunningham, abogada de derechos humanos y líder de la organización CEDHJUCAN, parte del consorcio de derechos humanos apoyado por Diakonia que trabaja por los derechos humanos y derechos colectivos de los pueblos indígenas y afordescendientes.

Cuando entramos a hablar sobre la crisis actual en Nicaragua, Lottie dijo "Así es como estamos en la Costa Caribe todo el tiempo, hay una opresión de baja intensidad, nuestros líderes y defensores de los derechos humanos son asesinados y nuestros derechos son continuamente violados".

Durante la conversación con Lottie me acuerdo de situaciones que he visto en tantos otros lugares; lo que en la capital Managua se percibe como una crisis emergente, tiene como base  una sociedad dividida, donde las élites económicas y políticas explotan y oprimen partes de la población. Si está lo suficientemente lejos de las ciudades, est0 puede continuar en silencio. Esta vez, tal vez será diferente. Detrás de los estudiantes que protestan hay un apoyo importante popular. La iglesia, especialmente representantes de la Iglesia Católica, han expresado un apoyado activamente a los estudiantes. Apelan que el gobierno cese su violencia. El siguiente paso es que la sociedad civil pueda incluir en su análisis y en su movilización las experiencias de los pueblos indígenas y las luchas legítimas.

La pregunta que hago antes de abordar el avión para viajar a Guatemala es ¿qué puede convertir las protestas populares en una fuerza positiva? Que es lo que están haciendo los estudiantes y las organizaciones indígenas para sentir la suficiente confianza para reunirse en las conversaciones que son necesarias para sacar a Nicaragua de la crisis de emergencia y comenzar a construir una Nicaragua abierta e inclusiva. Una cosa es segura, Diakonia continuará caminando junto a la sociedad civil local en este esfuerzo.

Texto escrito por Georg Andrén, Secretario general de Diakonia