Pronunciamiento

Declaración Coalición “Religiones, Creencias y Espiritualidades en Diálogo con Sociedad Civil”

5 octubre, 2022

52º Asamblea OEA, Lima 2022 - “Juntos contra la desigualdad y la discriminación”

Estimadas y estimados representantes de Estado, autoridades del organismo y colegas de la sociedad civil:

La histórica desigualdad en términos sociales, económicos, culturales y políticos es uno de los fenómenos más preocupantes que azotan nuestra región. Pese a los esfuerzos de Estados y organismos internacionales, empujados desde la sociedad civil, para hacerle frente en sus múltiples expresiones, vemos y vivimos con preocupación el crecimiento de las brechas económicas y la profundización del empobrecimiento de muchos sectores, agravado por la pandemia. La desigualdad política se aprecia en la debilidad de algunos regímenes democráticos latinoamericanos, así como en la carencia de marcos jurídicos y políticos que garanticen el ejercicio de una verdadera ciudadanía y el goce efectivo de derechos para todos los grupos sociales, especialmente las mujeres, la comunidad LGBTIQ+, las niñas y los niños, personas con discapacidad, migrantes y las diversas comunidades indígenas de nuestro continente.

En el mundo de las religiones, creencias y espiritualidades también vemos cómo operan estas injusticias, lo que produce que este campo sea, al mismo tiempo, receptor y promotor de estas desigualdades. Por una parte, existe una creciente persecución e irrupción de prácticas de discriminación en nombre de lo religioso, especialmente hacia grupos minoritarios, que no sólo son estigmatizados en términos religiosos sino también raciales y culturales, como sucede con grupos afrodescendientes e indígenas. Pero al mismo tiempo, nos preocupa sobremanera la forma en que los discursos religiosos y de fe son instrumentalizados y promovidos para estigmatizar otros sectores de la sociedad. Todo esto da cuenta de la deuda pendiente en nuestros Estados con respecto a mayores garantías no solo jurídicas sino de efectivo goce de libertad religiosa y de real laicidad (articulada a todas las temáticas que se abordan en este evento), no desde una clave privativa y exclusivista, sino de derechos humanos; es decir, desde un marco jurídico-constitucional y una política pública que proteja y promueva el libre ejercicio de las religiones y espiritualidades, pero a su vez ponga límites a las pretensiones discriminatorias en nombre de creencias particulares.

Por ello, como Coalición:

  1. Primero, saludamos la resolución sobre libertad religiosa y de conciencia de la OEA, la cual habilita un marco general de respeto e integración de las diversidades religiosas y espiritualidades, en el marco de un conjunto más amplio de derechos.
  2. Segundo, recordamos que dicha resolución se inscribe en el marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el cual establece los acuerdos generales que competen a todos los Estados miembro sobre un conjunto muy vasto de derechos. Es por ello que dicha resolución no puede ser utilizada para reclamar un estatus de exclusividad ni superioridad de grupos religiosos que pretendan omitir, e incluso vulnerar otras resoluciones y acuerdos de este Sistema y de otras resoluciones en nombre de una posición particular. Así como las religiones y creencias no pueden ser discriminadas por su sola existencia, tampoco se pueden utilizar posicionamientos religiosos para negar el derecho a otros grupos. Recordamos que las religiones y espiritualidades no responden a sistemas políticos, valóricos, culturales o sociales únicos; la propia diversidad de creencias hacia dentro de los cuerpos religiosos representan su lugar en el marco de la diversidad que compone nuestras sociedades democráticas.
  3. Tercero, insistimos en que, en la medida de que no existan regímenes verdaderamente laicos que vayan más allá de la mera separación jurídica entre iglesia y Estado, es decir, regímenes que promuevan políticas plurales e inclusivas, donde las religiones y espiritualidades participen desde su variedad de posicionamientos y sensibilidades, en apoyo del diálogo democrático, continuaremos viendo en nuestros países una desigualdad hacia las religiones y espiritualidades, así como una instrumentalización de lo religioso para la negación de derechos

Por todo esto, solicitamos a los Estados miembro:

  1. Seguir fomentando espacios de encuentro y diálogo con la diversidad de religiones, creencias y espiritualidades presentes en este espacio, sin dar privilegio a algunas posiciones que ambicionan cierta mayoría y monopolio.
  2. Indagar y profundizar los alcances de la resolución sobre libertad religiosa, en una clave de derechos humanos y de profundización democrática convocando a todas las voces presentes.

Finalmente, queremos expresar nuestro repudio a diversas campañas de comunicación y dichos vertidos por representantes de la sociedad civil que han circulado en estos últimos días, que han cuestionado tanto a este organismo como al propio Diálogo, a causa del tratamiento de diversos temas dentro de la agenda de derechos e inclusión, especialmente contra la comunidad LGBTIQ+ y los derechos sexuales y reproductivos. Vemos como algo lamentable que se pretenda la participación de un espacio de diálogo plural como éste, para una vez dentro, cuestionar y estigmatizar el lugar y el derecho de otros/as. Defendemos este espacio de encuentro, con todas sus posibilidades y falencias a ser perfectible. Las religiones y espiritualidades, en su diversidad de expresiones, deben siempre apostar al encuentro con el otro/a, con lo diverso, como algo constitutivo. Defender lo contrario, significa negar la propia razón de ser de lo religioso y espiritual en su sentido de apertura, encuentro y sensibilidad con lo que nos rodea y, por consiguiente, negar y vulnerar los derechos que son parte sustancial de los propósitos de la OEA.

Muchas gracias.