Diakonia - gente que cambia el mundo
La laguna de Churía. Foto: Laurette Adrila

"El agua es lo más hermoso que hay"

Wilber Misaragune Conissla es un testigo de que el cambio climático es real y está sucediendo en este mismo momento.

Wilber ha vivido en Churía toda su vida, un pueblo que se encuentra en Ayacucho, en los Andes del Perú, a casi 4600 metros sobre el nivel del mar.

Hace un tiempo, la región de Ayacucho tenia los glaciares tropicales más grandes del mundo. Los glaciares son reservas de agua dulce importantes que han proporcionado agua a toda la región durante las temporadas de sequía. Durante los últimos 10 años, han derretido a una velocidad aterradora debido al efecto invernadero. Hoy, solo quedan el 10 por ciento de los glaciares originales. 

Los habitantes de Churia están recibiendo apoyo de nuestra organización socia, Huñuq Mayu para adaptarse a las nuevas circunstancias causadas por el cambio climático, pero todavía hay una gran preocupación por el futuro.

- No sabemos lo que puede pasar. En poco tiempo, mucho ha cambiado. Recuerdo que cuando yo era niño, no teníamos estos problemas, dice Wilber. Todo era diferente en aquel entonces. El pasto era verde y los animales más gordos.

Wilber tiene 28 años y ha vivido toda su vida en Churía. Ahora tiene su propia familia en el pueblo. Vive con su esposa y su hija de 4 años.

- Los jóvenes estamos preocupados porque vemos cómo se está cambiando la naturaleza y sabemos que nos quedan muchos años de vida. Algunos jóvenes se han ido a la ciudad a trabajar, pero allí también es difícil, es una vida muy diferente, dice.

Hace dos años, Wilber y los líderes de la comunidad tomaron la decisión de actuar para salvar el futuro del pueblo.

Plan para el futuro

- Los líderes y los jóvenes de la comunidad nos reunimos y dijimos, "tenemos que resolver esto", pero no sabíamos cómo. Nos pusimos en contacto con Huñuq Mayu y juntos hicimos un plan para la siembra y la cosecha de agua, que entre otras cosas incluye  de diques hechos con tierra, piedra y pastos de la zona para la construcción de un estanque de agua.

- Tenemos una buena cooperación. Todos trabajamos juntos para mejorar la situación. Hasta ahora, hemos recibido 4,500 metros cúbicos de agua del estanque, dice Wilber.

En Churia es difícil cultivar. Los habitantes viven principalmente de las alpacas. Durante las epocas de sequía y el pasto se seca, las mujeres deben caminar varios kilómetros con los animales para encontrar comida. Por lo tanto, el proyecto de también tiene como objetivo desarrollar zanjas de infiltración, manejo de pastos y reforestación con 5,000 plantas nativas alrededor del pueblo.  

"Si los animales están bien, nosotros estamos bien"

- El proyecto nos ha ayudado para quelos animales tengan más agua. Si los animales están bien, nosotros también estamos bien porque obtenemos todo de ellos. Podemos vender lo que ellos nos brindan (carne y lana) y así podemos pagar la educación de nuestros hijos, dice Wilber.

El siguiente paso en el proyecto es crear condiciones para el cultivo de hortalizas mediante la construcción de invernaderos.

- Quiero que encontremos soluciones aún más inteligentes para poder tener una vida mejor a pesar del cambio climático. Y quiero poder mejorar la situación de mi familia y darle un buen futuro a mi hija, concluye Wilber.