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Antonia Pirir recibiendo un paquete de alimentos de Esperanza Tubac, coordinadora general de nuestra socia AGIMS en Guatemala.

Apoyo legal e inmediato para mujeres en situación de vulnerabilidad

Las personas que ya viven en situación vulnerable son las más impactadas por las medidas para reducir el contagio de covid-19, pero las mujeres aún más porque sufren violencia doméstica y su situación económica empeora. En Guatemala, nuestras socias iniciaron una línea telefónica para mujeres maltratadas y distribuyeron alimentos a mujeres vulnerables y sobrevivientes del conflicto armado interno.

– Ha sido difícil porque no tengo suficiente comida para mis cinco hijos ahora que la escuela está cerrada. En la escuela desayunaban y mi esposo solía salir de casa a las cuatro de la mañana para trabajar. Ahora estamos todos en casa y no me alcanza la comida. Pero tenemos que comer, dice Antonia. 

Antonia es una de las mujeres que ha recibido paquetes de alimentos de nuestra socia, Asociación Grupo Integral de Mujeres Sanjuaneras (AGIMS). Como todas las mujeres que han recibido estos paquetes, Antonia es miembro de AGIMS. 

– Es importante llegar a estas mujeres porque son mujeres indígenas de escasos recursos. Según nuestro diagnóstico, ellas no han recibido ninguna ayuda de parte de la municipalidad o de empresas privadas, porque son socias de AGIMS, una organización que defiende los derechos humanos y los derechos de la Madre tierra, dice Esperanza Tubac, coordinadora general de AGIMS. 

Se proporcionan maíz, arroz, frijoles, aceite, pasta, mantequilla, azúcar, sopas y una mascarilla en un paquete que se distribuyen a las mujeres pertenecientes a la población indígena kaqchikel. El paquete de alimentos puede apoyar hasta cinco personas durante una semana. Es un esfuerzo agudo que hace una verdadera diferencia y que busca mitigar el impacto socioeconómico de la crisis. 

Ayuda a las mujeres afectadas por la violencia

Por lo general, AGIMS trabaja para mejorar la situación de vida de las mujeres, especialmente la situación de las mujeres que pertenecen a la población indígena del área de San Juan Sacatepéquez. Difunden información sobre salud sexual y reproductiva, fortalecen a las mujeres líderes y luchan para hacer que la vida de las mujeres sea una vida libre de violencia. Guatemala es uno de los países del mundo con mayor índice de femicidios y donde la violencia se ha convertido en parte de la vida cotidiana de las mujeres. El toque de queda estricto que se ha introducido en Guatemala recientemente ha hecho que las mujeres ahora estén más vulnerables. 

– Previo a la entrega de alimentos visitamos las comunidades para averiguar cuáles eran las necesidades más urgentes de las mujeres. Su economía es totalmente difícil. Además, la violencia contra las mujeres ha aumentado significativamente, dice Esperanza.  

Esperanza Tubac, coordinadora general de nuestra socia AGIMS en Guatemala entregando alimentos a mujeres en San Juan Sacatepéquez, Guatemala.

Abrió una línea telefónica para asistir a mujeres en riesgo de violencia

La cuarentena aumenta el riesgo de que las mujeres sean sometidas a violencia doméstica cuando los perpetradores están aislados en el mismo espacio. Dado el aumento de la violencia, AGIMS abrió una línea telefónica para mujeres en riesgo. Las mujeres pueden acudir a esa línea para buscar asesoramiento legal y ayuda en situaciones de emergencia. 

– La violencia contra la mujer siempre ha existido. Pero ahora es más frecuente. Es más visible, dice Ammy Rompich.  

Ammy es una de las mujeres que trabaja en la línea telefónica. Junto con sus colegas, ella ayuda a las mujeres que viven violencia con denuncias y orientación legal a través del teléfono y redes sociales. 

Ammy Rompich, de la organización AGIMS, recibiendo llamadas en la línea telefónica.

La línea telefónica está abierta las 24 horas en español y el idioma kaqchikel. Es importante que el número esté accesible para todas las mujeres para poder brindar el apoyo. 

– Normalmente, las mujeres hablan en kaqchikel. En este idioma ellas sienten la libertad para poder expresarse. Cuando van a la policía ellas tienen el miedo de hablar porque a veces no les entienden su idioma, dice Olga Poz, que también trabaja en la línea telefónica. 

Aunque AGIMS ahora ha regresado a su oficina, donde normalmente atienden a las mujeres que sufren violencia, las mujeres siguen llamando. Las medidas para reducir el contagio limitan la posibilidad de visitar la organización.    

– Para las mujeres de las comunidades no hay forma para transportarse. No hay vehículos. No pueden salir, dice Olga. 

A través del teléfono Ammy, Olga y sus compañeras pueden llevar a las mujeres con información y asesoramiento legal. La línea telefónica llegó para quedarse. 

– Este número va a seguir existiendo. Aunque estamos en la oficina, las mujeres siguen llamando a través de este número. Siguen buscando asesoría, dice Ammy.  

Llegar a los ancianos

Las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado interno en Guatemala también son un grupo muy afectado en esta pandemia. La mayoría de estas personas son de la tercera edad, quienes corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente por el covid-19. Nuestra socia, Asociación para la Justicia y Reconciliación (AJR), trabaja junto con sobrevivientes para lograr justicia y visibilizar los crímenes que se cometieron durante el conflicto interno. Sin los sobrevivientes, las víctimas se enfrentan a no ser escuchadas. Por lo tanto, AJR ha entregado alimentos a ellos para poder aliviar los momentos de crisis por la pandemia. 

La gente más vulnerable ha sido más afectada por la pandemia y la propagación del coronavirus, un virus que no conoce límites. La respuesta de emergencia inmediata es importante y marca la diferencia.