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“Al principio yo era tímida y pensé que era vergonzoso hablar sobre estos temas, pero ahora no hay problema”, dice Maricela, una de las mujeres jóvenes que han participado en los talleres de nuestra socia Colectivo Rebeldía en Bolivia. Ahora trabaja con la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

"Nos dijeron que los abortos no existían"

Cuando Maricela tenía 12 años, una de sus amigas, mayor que ella, quedó embarazada. La amiga bebió algunas hierbas tradicionales para terminar el embarazo. Luego fue a una fiesta y comenzó a sangrar en la pista de baile. – Desde entonces pensé que este no debería ser el caso. No podemos exponernos a esos riesgos, dice Maricela.

– En nuestra cultura, siempre nos han dicho que una buena mujer debe dar a luz a 12 hijos, la misma cantidad que los discípulos de Jesús. Nos dijeron que los abortos no existían, pero eso no es cierto y silenciarlo significaba que muchas mujeres se exponían a riesgos. Afortunadamente, mucho ha cambiado, dice Maricela.

Hoy trabaja con la salud y los derechos sexuales y reproductivos, SDSR, junto con la organización colaborativa de Diakonia; Colectivo Rebeldía en Bolivia.

Un tema del que nadie habló

Durante su infancia, Maricela vio a mujeres jóvenes siendo sometidas a violencia sexual en su pueblo natal del sur de Bolivia, y desde entonces ha querido trabajar para mejorar la situación de las mujeres. El derecho de las mujeres a sus propios cuerpos era un tema del que nadie hablaba y la violencia a la que estaban expuestas las mujeres fue silenciada. Debido a las tradiciones culturales, la salud sexual y el uso de anticonceptivos eran tabú.

Cuando una amiga de Maricela la invitó a una reunión con Colectivo Rebeldía, ella hizo el caso.

– En la reunión, nos contaron sobre nuestros derechos sexuales y reproductivos y sobre el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos. Pensé que ese era el tipo de información que nos faltaba.

– En mi pueblo los anticonceptivos siempre han estado disponibles, pero estaba prohibido comprarlos.

Llegado a muchos

Después de la reunión, Maricela comenzó a organizarse junto con otras jóvenes en el pueblo. Invitaron a sus amigos en secreto y se reunieron en parques.

– Al principio yo era tímida y pensé que era vergonzoso hablar sobre estos temas, pero ahora no hay problema.

– Hemos logrado llegar a muchos. En nuestras reuniones, siempre vienen alrededor de 20 personas y notamos que hay una mayor apertura a estos temas.

Una gran parte del trabajo realizado por el grupo de Maricela, con el apoyo del Colectivo Rebeldía, es influir en las instituciones locales presentando estadísticas y testimonios de mujeres con experiencia en abortos. El material lo han usado para presionar a los políticos locales.

Guadalupe Peréz, directora del Colectivo Rebeldía, dice que desde que era niña sabía que "hay muchas cosas que no están bien en el mundo".

– Cuando leí mi primer libro feminista, pensé, esto es algo para mí. Me siento muy agradecida de haber encontrado el feminismo porque me da libertad y felicidad, y fuerza para luchar y energía para el cambio.

– Pero trabajar con los temas que hago también genera mucha ira porque todavía hay tanta desigualdad y discriminación que me molesta y me enoja, dice Guadalupe Pérez.

Guadalupe Peréz, directora del Colectivo Rebeldía.

"He aprendido todo por mí mismo"

Maricela piensa que es importante no tener miedo de hablar sobre los derechos sexuales y reproductivos a una edad temprana, para que el trabajo sea preventivo. Sus padres siempre la han apoyado, pero ella nunca tuvo ningún diálogo con ellos sobre cómo cuidar su cuerpo o cómo protegerse.

– Aprendí todo eso yo misma, a través de este trabajo. Todo lo que se de los derechos sexuales y reproductivos he aprendido de la organización. Decidí que quería tener un hijo a los 25 años y así fue. Lo planeé y lo tuve cuando quise, dice Maricela.