Diakonia - gente que cambia el mundo
Alberto Moscoso, presidente de Adesproc Libertad.

Han logrado cambiar la realidad social

Hace 15 años, el silencio sobre los derechos LGBT era total en Bolivia. No se podía hablar del tema en espacios públicos ni en la casa. Salir del closet era muy difícil. "Todavía no tenemos los mismos derechos de las personas heterosexuales o cis, pero hay muchos avances desde que empezamos la organización", dice Alberto Moscoso, presidente de Adesproc Libertad.

La organización socia de Diakonia, Adesproc Libertad, es una de las organizaciones con más tiempo trabajando por los derechos de las personas LGBT en Bolivia. La organización existe desde mediados de los años 90. Alberto Moscoso, uno de los fundadores, comenzó como un joven activista y hoy es presidente de la organización.

- Durante la década de los 90, el VIH era un problema importante en Bolivia, al igual que en muchas otras partes del mundo. Junto con algunos amigos, comenzamos a distribuir condones a bares. La gente me llamaba "Beto condón" en broma. Pero eso no me importaba porque lo más importante era que las personas supieran cómo protegerse.

El silencio total

Después de un tiempo, Alberto y sus amigos notaron que muchas personas LGBT carecían de información sobre sus derechos. Por lo tanto, decidieron fundar una organización para continuar su trabajo. Comenzaron a buscar fondos de varias organizaciones internacionales de cooperación.

- Hemos aprendido en el camino. Al comienzo otras organizaciones que trabajan con derechos humanos nos apoyaron con la parte técnica, escribiendo propuestas de proyectos. Cuando conseguimos nuestro primer apoyo financiero, nos llenamos de tanta alegría al haberlo logrado, dice Alberto.

Adesproc se inició en un momento en que el silencio sobre los derechos de la comunidad LGBT era total en Bolivia. Era difícil hablar del tema tanto en espacios públicos como en la casa. Muchos de los integrantes de la organización no vivían su sexualidad o identidad abiertamente; porque temían la discriminación.

- Teníamos miedo, pero dijimos, "¿cómo vamos a crear un cambio cuando ni siquiera nosotros mismos somos libres?" Así que todos decidimos hablar con nuestras familias.

Sorprendido por la reacción de la familiar

- Fue muy difícil para mí salir del closet. Cuando lo pienso ahora, entiendo que yo mismo tenía muchos prejuicios. Mi familia era muy tradicional pero la familia es importante, es el primer grupo social que puede aceptar o rechazarle a uno.

 Alberto estaba sorprendido por la reacción de su familia. Ellos lo apoyaron completamente.

- Una de mis tías dijo: Qué bien que haces esto, tu vida en este planeta tiene un significado. Sabemos que es difícil comenzar una organización, pero siempre te apoyaremos, cuenta Alberto.

En la actualidad, Adesproc trabaja duro para lograr los derechos completos de las personas LGBT. Ya son una referencia nacional y con frecuencia son invitados a participar en debates.

- Todavía no tenemos los mismos derechos de las personas heterosexuales o cis, pero ha habido muchos avances desde que empezamos la organización y hemos logrado cambiar la realidad social, que es un gran paso en el camino.

Brinda apoyo psicológico a personas jóvenes

Alberto cuenta con orgullo que él es uno de las pocas personas homosexuales en Bolivia que ha logrado pasar por el proceso de adopción y muestra una foto de sus dos hijos.

- Son hermanos biológicos, dice, ¿Son hermosos, cierto? Fue una pelea dura y la investigación para que me aprobaran el proceso fue larga, pero valió la pena, dice.

Además de su trabajo con la incidencia de lograr derechos plenos, Adesproc apoya a jóvenes que necesitan apoyo psicológico.

- Los jóvenes vienen aquí para obtener ayuda y para facilitar el proceso de dialogo con sus familias. Hay de todo, desde padres que quieren apoyar pero no saben cómo, hasta aquellos que creen que pueden "sanar" a sus hijos. Les ayudamos a comunicarse sin ser agresivos u ofensivos.

“Tenemos que dar la pelea”

Hoy, la mayor amenaza para obtener los derechos de las personas LGBT, son las fuerzas conservadoras que tienen mucho poder político, estos detienen el desarrollo de los derechos a nivel legislativo.

- Están en contra de nuestros derechos y usan el miedo de la gente para crear resistencia. Recibimos una gran cantidad de odio en las redes, pero somos una organización sólida que es bien conocida, así que tenemos que dar la pelea y luchar, por las otras organizaciones más pequeñas.

Pero a pesar de que el odio es difícil, Alberto dice que la organización también siente mucho apoyo.

- Recuerdo la primera marcha del orgullo en 2005, éramos solo 26 personas. El año pasado fuimos casi dos mil. Puede parecer muy poco, pero lo bueno es que también hay muchas personas que nos apoyan. Es una fiesta con música y baile, pero lo más importante es que hay una fuerte apropiación de las personas LGBT, concluye Alberto.