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Jueza Yassmín Barrios con el secretario general de Diakonia, Bo Forsberg.

Guatemala: Entre preocupaciones y esperanza

Hace poco, el Secretario General de Diakonia Bo Forsberg realizó una visita a Guatemala donde se reunió con varias de las organizaciones contrapartes de Diakonia en este país. El objetivo era conocer el contexto identificando los desafíos y el potencial, para mejorar el trabajo de Diakonia.

23/03/2015 Editor: Daniel S Ogalde

¿Qué llevas contigo después de la visita a Guatemala?

- Desafortunadamente parece que el futuro está complicado para Guatemala. Hay mucha preocupación por la situación por los derechos humanos, aún hay violaciones a gran escala y la situación no es nada fácil. A la vez, lo que más me impresionó y lo que me da esperanza son todas las personas que siguen de pie, valientes y convencidos de que un cambio sí es posible. La gente que trabaja día y noche para lograr la justicia, la paz y la reconciliación en este país maravilloso pero golpeado. 

Algunos países europeos han cerrado su cooperación con Guatemala ¿qué piensa hacer Diakonia?

- Diakonia lleva varias décadas en Guatemala y nos vamos a quedar para apoyar a la sociedad civil por mucho tiempo todavía. Salir ahora cuando situación está tan crítica sería traicionar a la gente que está arriesgando sus vidas para lograr un cambio. Nosotros nos quedamos, es necesario todavía y tenemos que hacer más de lo que estamos haciendo. El desafío es encontrar cómo financiar todo el trabajo que queremos apoyar, para no dejar solos a los actores que siguen luchando por la paz y los derechos humanos. Yo espero que Suecia también como país siga manteniendo su apoyo a la democracia y los derechos humanos en Guatemala.

¿Cuáles consideras que son los principales obstáculos para lograr un cambio positivo para el pueblo de Guatemala?

- Las contrapartes de Diakonia que conocí en Guatemala hablan de cuatro grandes desafíos:

  1. La injusta distribución de recursos e ingresos y el abismo que existe entre los ricos y los pobres.
  2. Las inversiones irresponsables de empresas extranjeras, muchas veces empresas mineras, que explotan los recursos sin que haya un beneficio para la población.
  3. La falta de un sistema de justicia eficaz en el que la gente pueda confiar.
  4. Por último, algo que no es un obstáculo sino un recurso, la oportunidad que ha tenido Diakonia de trabajar con las mujeres luchadoras de este país que invierten tanto tiempo y esfuerzo en trabajar por un cambio positivo.

¿De todas las personas que conoció, hay alguien que quisieras mencionar en especifico?

- Todas las personas que conocimos me afectaron profundamente, pero lo que más me conmovió fue nuestra reunión con la jueza Yassmín Barrios, que juzgó el caso por genocidio en 2013 y también estuvo involucrada como jueza en el juicio por el asesinato de Monseñor Gerardi. A pesar de las amenazas de muerte, tres intentos de asesinato y el hostigamiento de otros funcionarios corruptos, la jueza Barrios sigue con la espalda recta, valiente, sincera y sin ninguna intención de rendirse. Gente como ella también inspiran a otros, son una fuente de esperanza y muestran que el cambio sí es posible, termina Bo Forsberg.

Yassmín Barrios es la jueza que sentenció al ex dictador de Guatemala, José Efraín Ríos Montt, a 80 años de prisión por genocidio y delitos contra los deberes de la humanidad en el año 2013, una sentencia que posteriormente fue anulada por la Corte de Constitucionalidad del mismo país. Barrios también ejerció como jueza en el juicio por el asesinato de Monseñor Gerardi, el obispo que lideró el Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y la publicación del informe Guatemala Nunca Más, y que fue asesinado por integrantes de las fuerzas armadas de Guatemala en el 1998.

Diakonia apoyó el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil alrededor del juico contra Ríos Montt y también aportó al trabajo del REMHI en los años 90. Hoy día, Diakonia colabora con 18 organizaciones en Guatemala, en su mayoría son organizaciones de mujeres y pueblos indígenas.

Texto: Aron Lindblom