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Rigoberta Menchu en su pueblo Chimel. Foto: Aron Lindblom

"Que no nos maten"

El primero de octubre del año en curso,después de 34 años de impunidad, se inició el juicio en Guatemala por el ataque de la policía nacional contra la Embajada de España el 31 de enero del 1980, donde 37 personas murieron calcinadas. Nosotros en Diakonia apoyamos el proceso a través de nuestras copartes. Aquí Rigoberta Menchú Tum comparte sus reflexiones sobre el juicio.

16/10/2014 Editor: Daniel S Ogalde

- Espero que los militares y sus aliados respeten mi derecho a vivir y el de los otros testigos, que no traten de vengarse de nosotros. Pueden decir lo que quieran, mientras que no traten de matarnos. Eso es mi mayor deseo en este momento.

Premio Nobel de la Paz

Rigoberta Menchú Tum es una de las personas mas famosas de Guatemala. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 por su trabajo por la justicia social y los derechos de los pueblos indígenas del país. Nació en el año 1959 en el norte de Guatemala. Su familia eran campesinos del pueblo indígena maya Quiché, poco después de la quiebra de la ”primavera democrática”, una época de 10 años de elecciones democráticas y reformas sociales que se termino a través de un golpe de estado financiado por EEUU. Cuando Rigoberta nos cuenta sobre su infancia dice:

- La vida mía es como la vida de miles y miles de gente. Crecimos en el campo, trabajamos desde pequeños y enfrentamos la violencia.(…) La violencia que enfrentamos y que vivimos no es solamente una memoria personal sino una memoria colectiva. Desde el momento que una persona tenga conciencia de la memoria colectiva y se indigna con las injusticias, lucha por un ideal.

Cuando los padres de Rigoberta empezaron a activarse políticamente contra la injusticia en el país fueron victimas de la represión y violencia del estado guatemalteco. La madre y el hermano menor de Rigoberta fueron torturados y asesinados por el ejercito.

Crimienes del estado e impunidad

Según la comisión de verdad financiada por la ONU murieron cerca de 200 000 personas durante los 36 años de guerra civil de Guatemala. El estado guatemalteco es responsable del 96 % de los crímenes cometidos durante el conflicto. La mayoría de estos crímenes nunca serán resueltos o condenados pero en los últimos años han habido avances importantes.

En el 2013 el ex dictador Efraín Ríos Montt fue condenado a 80 años de prisión por genocidio y crímenes contra la humanidad, un juicio que fue realidad gracias al trabajo incansable de varias organizaciones socias de Diakonia. La élite política y económica de Guatemala se manifestó en contra del juicio y después de una presión fuerte contra el Tribunal Constitucional del país el juicio se declaró invalido. El destino del ex dictador sigue siendo sin aclaración, y el trabajo de las organizaciones sociales por la justicia histórica continúa.

Justicia para las victimas de la masacre

El primero de octubre del año en curso se inicia el juicio por el ataque de la policía nacional contra la Embajada de España el 31 de enero del 1980, donde 37 personas murieron calcinadas. Entre las víctimas se encontró Vicente Menchú, el padre de Rigoberta Menchú Tum. Rigoberta ha luchado incansablemente, desde hace varios años en busca de justicia para las víctimas de la masacre de 1980 y es testigo en el juicio. 

A finales de 1970, el padre de Rigoberta era uno de los líderes principales de las organizaciones campesinas e indígenas de base, luchando por la democracia, el derecho a la tierra y contra la militarización del país. En enero del 1980 Vincente participó en una delegación de campesinos y líderes indígenas que viajaron a la Ciudad de Guatemala para ocupar la embajada española con el fin de vizibilizar ante el mundo las masacres que el ejército guatemalteco estaba realizando en zonas rurales del país. La policía rodeó la embajada y organizó un ataque incendiario en el cual murieron 37 personas.

-Para nosotros, como indígenas Maya no forma parte de nuestra tradición tener que ser interrogados en un juicio para aprobar la crueldad de una masacre de 37 personas, pero los que ordenaron este crimen no ha pedido perdón y no han demostrado remordimiento por lo que hicieron. Por lo tanto, hemos llevado este caso a juicio. Nunca me imaginé que íbamos a llegar a este punto, el riesgo de la impunidad  interminable estaba siempre presente. Ahora tenemos una oportunidad única de poner el sistema judicial de Guatemala a prueba. Sólo espero que todas las partes respeten el proceso legal y que no se presente ninguna amenaza contra los jueces, abogados, testigos o acusados. La época del silencio causado por represión de los militares en Guatemala ha acabado.

Esperanza del futuro guatemalteco

Nos encontramos con Rigoberta en el pequeño pueblo de Chimel, donde vivió su infancia. Durante la década de los 80 una gran mayoría de los habitantes del pueblo fueron asesinados u obligados a huir la violencia del ejército. Rigoberta pudo regresar a su tierra después de varios años en el exilio y al regresar compró el terreno que una ves pertenecía a sus padres. Nos contó que fue importante regresar al espacio de sus antesendentes para sentir su presencia y así juntar fuerza para seguir luchando.

- Este juicio se trata de finalizar un capitulo muy doloroso que ha estado presente en nuestros pensamientos durante 34 años. Este juicio es necesario para que Guatemala como país pueda seguir adelante. Las condiciones del trabajo de la industria de agricultura siguen siendo las mismas y los pobres siguen siendo desplazados de sus tierras, tenemos un militar como presidente y las violaciones los derechos humanos que el estado cometió durante la década de los 80 tienen que ser resueltos. No podemos hablar de una paz verdadera mientras que siguán existiendo una injusticia tan grande en el país.

Diakonia apoya la fundación de Rigoberta Menchú Tum en su trabajo por la justicia de la masacre y estaremos siguiendo el proceso del juicio, esperando un fin justo.