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Islena Rey Rodriguez, defensora de derechos humanos en Colombia. Foto: Daniel S Ogalde

"El premio es para todos los que han sido asesinados"

En 2013 fue otorgado el premio Nacional de derechos humanos de Diakonia por su trabajo en Colombia. Un trabajo por los derechos humanos, que no solamente ha exigido la vida de sus amigos y compañeros, si no también la suya. Islena Rey Rodríguez recibe hoy el premio Per Anger del gobierno sueco. 

14/10/2015 Editor: Victoria Gillberg

"Aquí paso la bala."

Islena Rey Rodriguez es pequeña. Me llega casi al hombro con sus 145 centímetros pero su corazón es enorme. Durante más de 30 años ha luchado por los derechos humanos en Colombia, apoyado a los que mas lo necesitan. Personas que han sido amenazadas, secuestradas, violadas y hasta asesinadas. Los sin fuerza, sin animo y sin voz.

Atentados contra su vida

"Esta bala me rompió el brazo. Era solamente pedazos de carne cuando llegue al hospital así que los médicos tuvieron que reconstruir lo."

Las cicatrices lo cuentan todo. Testigos de un día en octubre hace ya seis años, cuando Islena junto con otras tres personas fueron atacadas por un perpetrador desconocido en una moto.

"Eramos ocho personas saliendo en lancha de una reunión en un pueblo adonde los militares y la güerilla habían cometido abusos contra la población. Un hombre al lado del rio nos hizo señas y nosotros paramos para ayudarlo. Fue entonces cuando empezaron los disparos. Lo único que recuerdo después de eso es que no me podía mover. Estaba como paralizada."

De hecho Islena había sido golpeada por tres balas. Una en la espalda, otra en el estómago y la tercera en el brazo izquierdo. La pérdida de sangre fue masiva.

"Perdí la conciencia varias veces en camino al hospital. Me han contado después que estaba como una muñeca de trapo cuando llegué. Nadie pensaba que iba sobrevivir."

Pero la historia de Islena empieza mucho antes del fatídico día en 2009. Creció en condiciones simples como parte de una familia campesina.

La muerte de un padre

"Mi padre era un hombre sencillo. El fue solo fue a la escuela un corto tiempo antes de tener que empezar a trabajar. Aun así, aprendió a escribir y leer. Eso era lo que amaba mas de el, que le encantaba leer." dice con una sonrisa nostálgica. Una alegría sobre lo que una vez fue. Antes de que la realidad se hizo sentir.

"El tenía una finca con unos pocos animales, pero como a muchas otras personas acá en Colombia se los robaron y tuvo que huir. Creo que fue la pena sobre eso que últimamente le quito la vida."

Después de la muerte de su padre Islena se fue a vivir en Villavicencio con su marido e hijo. Era acá que su vida iba cambiar drásticamente. Durante sus estudios, a principios de los 80, conoció varios defensores de derechos humanos. 

"Fue un periodo horrible en Villavicencio. La ciudad estaba llena de desplazados o desarrigados. Pobres, campesinos e indígenas que habían sido desplazados. Durante este periodo aprendí mucho. Éramos un grupo de defensores que nos reuníamos secretamente. Nos veíamos en la iglesia para no ser perseguidos y vigilados."

Fue en sótanos, iglesias y locales secretos que la fundación de la nueva organización CCDHM (Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta), nació. La voluntad y la fuerza de combatir la opresión, a resistir a la güerilla, los paramilitares, los carteles de droga y los militares.

"No me da vergüenza mostrar mis cicatrices."

Una constante amenaza

"Ha sido difícil, de las más de 60 personas que fueron parte de la organización hoy quedan solamente unos pocos. La mayoría han sido asesinados o exiliados. Yo también he sido obligada de salir durante periodos por todas las amenazas."

El trabajo de CCDHM, documentando y denunciando violaciones contra los derechos humanos ha tenido su costo. Aunque la determinación de Islena no refleja ninguna duda la pena si esta. La pena por todas las vidas perdidas, las voces silenciadas, la voluntad quebrada y los desaparecidos.

"Hay tantos casos que recuerdo.", dice Islena. Me muestra su archivo. Una habitación sencilla donde ha juntado todos sus casos durante los años, Cientos sino más.

"Recuerdo especialmente de señor Don Tito Garzon, un lider comunal de 65 años y integrante del CCDHM. El año pasado fue detenido por el ejército y la policia y acusado por ser narcoterrorista guerrillero de la FARC."
Junto con Don Ortiz detuvieron cuatro campesinos más. Los cinco fueron llevados a una cárcel de máxima seguridad.

"Encerrar un hombre de 65 años en una cárcel de máxima seguridad es locura. Los defensores públicos, no tienen la voluntad política ni el compromiso constitucional para demostrar la inocencia de lideres o lideresas defensoras de los derechos humanos, les asesoran equivocadamente, les inducen para que acepten cargos por delitos que no han cometido, como son los de rebelión o guerrillero, ellos en su mayoría no saben el significado y terminan aceptando cargos siendo inocentes. "

Con el fortalecimiento que había recibido Don Tito, él se negó a admitir a un crimen que nunca había cometido. Por eso tuvo que pasar cuarenta días en la cárcel. El día de la audiencia o juicio no se hizo presente el fiscal ni las personas que acusaron a Don Tito de ser guerrillero; versiones falsas de militares y policías, pues este líder campesino defensor de derechos humanos es inocente.

"Estamos hablando del estado colombiano. Hasta hoy Don Tito no ha podido volver a su casa porque tiene miedo que lo conviertan en un falso positivo y lo asesinen.", cuenta Islena con un suspiro.

La lucha sigue

Todo este trabajo, toda esta frustración, todo este miedo, Por una lucha que a veces parece tan inútil como peligrosa. Islena y su familia tiene hoy protección 24 horas del día. El vehículo en que viaja tiene ventanas a prueba de balas y dos guardias la siguen a todas partes.

"No pienso irme de Villavicencio. Este es mi hogar y mi lucha."

Así regresa el recuerdo de ese día, el 17 de octubre cuando casi perdió su vida. Fue la más reciente de tres atentados a su vida. Una que casi se logró.

"Pude ver mi tumba, era de roca. Sabía que me estaba muriendo. "Mi Dios" pensé. Mis niños van a sufrir. Van a quedar solos. Cuando empecé a pedirle a Dios en mi sueño paso algo, las más hermosas flores empezaron a crecer y cubrían mi tumba. En ese momento sabía que iba a sobrevivir. No me gusta contar esto porque es algo muy personal pero así fue. Yo fui puesta en esta tierra para tratar de hacerla un mejor lugar."