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Foto: Verdad y Justicia

Marco Antonio fue secuestrado a los 14 años, su familia nunca más lo ha vuelto a ver

El juicio contra cinco militares jubilados, acusados de violación sexual con agravación de la pena, desaparición forzada y delitos contra los deberes de humanidad comenzó el 1 de marzo en la Ciudad de Guatemala. El proceso ha llamado mucho la atención y la fila de personas que querían entrar a la sala para seguir el juicio fue tan larga que casi no hubo lugar para todos. Al inicio del debate y durante las audiencias que se han realizado, se ha contado con la presencia y acompañamiento de organizaciones sociales, activistas, columnistas, periodistas y personas en particular que han llegado a la sede del Tribunal de Mayor Riesgo, a presenciar tan emblemático juicio.

20/03/2018

Los últimos años de los setenta y principios de los ochenta en Guatemala fueron marcados por la violencia y el silencio. El 27 de septiembre de 1981, Emma Guadalupe Molina Theissen de veinte años viajaba en bus por la carretera interamericana del altiplano occidental de Guatemala. El bus fue detenido por soldados del Ejército de Guatemala que obligaron a los pasajeros a bajar para ser revisados. Emma viajaba con material de la Juventud del Partido Guatemalteco de Trabajo, una organización prohibida en aquella época.

Fue arrestada y llevada a una base militar en Quetzaltenango, la segunda ciudad más grande de Guatemala, donde fue interrogada, torturada,  violada y sometida a actos crueles inhumanos. El 5 de octubre, Emma logró escapar de la base militar resguardándose durante un tiempo y abandonó el país con ayuda de compañeros del movimiento social.

Un día después de su fuga, alguien tocó la puerta de la casa de la familia Molina Theissen en el barrio La Florida en la Ciudad de Guatemala. Hombres armados y vestidos de civil entraron en la casa, amordazaron y esposaron al hermano menor de Emma, ​​Marco Antonio, y se lo llevaron en un pick-up. Este tipo de detenciones ilegales , organizados por la policía y el ejército fueron comunes en Guatemala durante los años 80. Marco Antonio tenía catorce años cuando se lo llevaron. Se dedicaba a estudiar y le gustaba Star Wars. Su familia nunca más lo ha vuelto a ver.

Los padres buscaron desesperadamente a Marco Antonio durante varios años. Visitaron a militares y sus esposas, hablaron con personas de la inteligencia militar, pusieron anuncios en los periódicos. En una declaración antes del juicio, la madre de Emma y Marcio Antonio dijo que ella se negaba a ir a los morgues para buscar a su hijo, porque no quiso aceptar que el gobierno era capaz de asesinar a un niño.

La búsqueda de Marco Antonio se volvió demasiado peligrosa y la familia  tuvo salir al exilio. En 2004, el Estado guatemalteco fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el secuestro y desaparición de Marco Antonio. La Corte Interamericana también exigió que se llevara a cabo un juicio en Guatemala para juzgar a los responsables, ya que la corte solo puede juzgar a Estados, nunca a individuos. Pasaron catorce años antes de que Guatemala acatara la orden de iniciar el juicio, hasta el 1 de marzo de 2018.

Hoy, cinco militares están acusados ​​de acusados ​​de  violación sexual con agravación de la pena,  desaparición forzada y delitos contra los deberes de humanidad. Los procesados ​​son tres generales y dos coroneles, incluido Benedicto Lucas García, quien fue Jefe del Estado Mayor General del Ejército y uno de los hombres más poderosos de Guatemala entre los años 1978-1982. El juicio contra estos militares es llevado por la familia Molina Theissen y  en acompañamiento  de organización contraparte de Diakonia Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), un centro de derechos humanos que trabaja con casos de violaciones graves para sentar precedentes a favor de los derechos humanos.