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Desde que se firmó el acuerdo de paz entre las Farc y el gobierno colombiano, han habido avances importates, pero las preocupaciones por el futuro están creciendo. Las Farc ha entregado sus armas y ya es un partido político legítimo. En la foto se ve dos miembros de la guardia indígena visitando una de las zonas de concentración de las Farc.

Colombia un año después del acuerdo de paz: "Vivíamos con miedo constante"

Un año ha pasado desde que se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Farc. Ha habido avances importantes, pero también hay motivos de preocupación. “Hace un año, cuando se firmó el acuerdo de paz, yo estaba muy optimista. Hoy estoy preocupada; el estado no cumple con sus promesas y hay mucha inseguridad”, dice Jineth Casso que dirige una organización de mujeres en Caldono.

24/11/2017

Es atardecer en la pequeña ciudad de Caldono, un grupo de mujeres camina lentamente en una de las calles de la ciudad. Es difícil imaginarse que este sitio haya sido el escenario de la sangrienta guerra que ha asolado a Colombia durante más de medio siglo; las Farc atacó Caldono más de cien veces.

-Estábamos viviendo con un miedo constante. Tan pronto que uno escuchaba un disparo nos tocó escondernos rápidamente. Los que tienen sótano en sus casas se escondían allí, dice Jineth Casso, quien dirige una organización de mujeres en Caldono.

En las tardes se podía ver a familias enteras llevando colchones,  cobijas y comida y subirse en las montañas para huir de la batalla en el centro de la ciudad.

Ahora ha pasado un año desde que se firmó el acuerdo de paz entre el estado y las Farc y mucho ha cambiado. Miles de guerrilleros han dejado sus armas y las Farc se ha transformado en un partido político, se ha empezado la limpieza de campos mineros y la violencia general ha disminuido.

Pero hay problemas.

-Hace un año, cuando se firmó el acuerdo de paz, yo estaba muy optimista. Hoy estoy preocupada;  el estado no cumple con sus promesas y hay mucha inseguridad, dice Jineth Casso.

No es solo en Caldono que la preocupación crece sobre la implementación del acuerdo. Aunque la violencia general ha disminuido drásticamente en Colombia, se aumentan  las amenazas y asesinatos de defensores de derechos humanos, periodistas, políticos de izquierda, excombatientes y campesinos, ya que otros grupos armados se organizan en el vacío que dejó las Farc al retirarse del territorio.

Varios problemas están relacionados con la producción de drogas ilícitas. En el acuerdo sostiene que el estado debe apoyar a los cultores a buscar alternativas de ingresos legales. Así mismo tiene que contribuir al sustento de los agricultores durante un período de transición. Muchos cultores ya han destruido sus cultivos de coca, pero el apoyo estatal aún no ha llegado, esto ha generado  preocupación e inconformidad social.

A pesar de todas  las dificultades, Jineth Casso  no se arrepiente de haber votado a favor del acuerdo de paz en el plebiscito.

Jineth Casso trabaja con una organización de mujeres en Caldono.

-Tenemos que encontrar una manera de salir de esto. Hoy las cosas están mucho más tranquilas, vivimos una vida completamente diferente, volver a la guerra sería terrible.

En los últimos años, Jineth Casso ha trabajado con una escuela de paz, junto con varias organizaciones, entre ellas Comunitar, socia de Diakonia.

-Hemos capacitado a más de 120 mujeres que ahora tienen una profunda comprensión de  lo que significa el acuerdo de paz y están conscientes de los derechos que tienen.

-Entre otras cosas hemos organizado reuniones donde hacemos el ejercicio de revisar  la implementación del acuerdo de paz, dice Jineth Casso.

Las mujeres también han recibido información sobre como denunciar abusos y dónde pueden obtener apoyo,  ahora están difundiendo los aprendizajes en sus propias redes.

El acuerdo de paz tiene un enfoque de género y reconoce la vulnerabilidad especial de las mujeres en el contexto. Pero desafortunadamente, mucho ha quedado solo en el papel.

-A muchos funcionarios que deberían conocer el acuerdo les falta conocimiento. Hay mujeres que denuncian abusos y en vez de obtener apoyo y justicia son revictimizadas dice Jineth Casso.

Un año después del acuerdo de paz, el trabajo de las socias de Diakonia en Colombia es más importante que nunca.

-Son las personas las que construyen la paz. Para que la paz sea sostenible, y para que se superen el odio y la polarización, se necesita un fuerte apoyo. Junto a nuestras socias  queremos aumentar el conocimiento sobre el significado del acuerdo de paz y luchamos para legitimar la defensa de los derechos humanos. Sin derechos, no se puede crear una paz duradera, termina César Grajales.