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Karen Atala, jueza chilena. Foto: Adriana Lugo.

Un gran paso hacia la igualdad

Karen Atala es abogada y jueza chilena, protagonista del caso que sentó un importante precedente contra la discriminación en el continente. Atala demandó al Estado chileno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por discriminación luego que la Corte Suprema chilena le negara la custodia de sus hijas por ser lesbiana y vivir con su pareja. 

28/08/2015 Editor: Victoria Gillberg

Semanas pasadas, la jueza estuvo en Paraguay para hablar sobre el caso en un evento organizado por nuestra socia Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas. Con el apoyo de Diakonia, la organización está realizando acciones que contribuyan a romper el silencio sobre la violencia hacia lesbianas dentro de las familias a través de la toma de conciencia de derechos. En Paraguay no existe un reconocimiento explícito de los derechos de las personas LGBTI en las leyes, es el único país de la región que no cuenta con una ley contra la discriminación, y aunque se han dado algunos avances en temas de violencia de género, aún siguen existiendo brechas cuando se trata de lesbianas.

En el marco de su visita, Karen Atala comentó que la Corte Suprema en aquél entonces, pensaba que la figura del padre se iba a anular por una pareja lésbica, asumiendo que en una pareja lésbica, una tiene rol femenino y la otra el rol masculino, que una hace de madre y otra hace de padre.

"Posterior al fallo de la Corte chilena, muchas madres lesbianas me escribieron correos y me dijeron que estaban desesperadas, mucha gente me atajaba en la calle y me decían, tú eres jueza y como jueza por querer expresar tu orientación sexual te quitan a tus hijas, imagínate qué nos espera a nosotras que somos simples ciudadanas. Otro hecho recurrente era que los padres de sus hijos les amenazaban diciéndoles, si me demandas prestación de alimentos yo te voy a denunciar por la custodia de los hijos. Entonces eso me hizo sentir muy culpable por sentir que la Corte Suprema había creado un precedente jurídico malo y opté por hacer la acción ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. "

La Esperanza como sostén

Cuenta Atala que al principio pensó que con el fallo de la Corte sus hijas iban a volver con ella y, a medida que fue avanzando el tiempo, se percató que el proceso era más complejo y largo.

"Me puse a estudiar, tuve que hacer un diplomado en Derechos Humanos para entender cómo funcionaba el Sistema y ahí me di cuenta que si se demanda al Estado, la víctima no tiene un rol que jugar, entonces hay que tomarlo como un caso político y desde el momento en que se transforma en un caso político me es más fácil sobrellevarlo."

Asegura que este caso la transformó en una guerrera de esta causa, que después que le negaron la convivencia con sus hijas, ese precedente negativo marcó a todas las madres lesbianas de Chile. Manifiesta que si no hubiera tenido esperanza, no hubiera tenido la fuerza de aguantar los 8 años, que duró el proceso.

"Ahí ya da lo mismo el tiempo, tú no esperas que el caso resuelva tu vida, tú esperas que ese caso ayude a otros y a futuro, eso a mí me sirvió bastante."

Abriendo puertas al futuro

Karen Atala renunció a toda expectativa de que el caso resuelva su vida, sino que lo vio como una puerta que se abría hacia futuros casos similares, para que no ocurra más a otras familias lésbicas o gays este tipo de discriminación. Plantea que ante casos similares se debe utilizar lo que jurídicamente se llama Control de Convencionalidad.

"La ignorancia es la que alimenta los prejuicios, y sólo a través de la educación se pueden superar. En términos sociales, se deben realizar campañas públicas de educación y sensibilización a la población, por ejemplo las campañas de respeto a las personas de la diversidad sexual. Campañas educativas a la población para sensibilizarla, eso es lo que hay que hacer."

La sentencia también tuvo un impacto muy importante en Latinoamérica. En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) citó el fallo, cuando estableció que las autoridades de Oaxaca no pueden negar el matrimonio a las parejas del mismo sexo que quieran casarse.

Esta fue la primera sentencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó en materia de discriminación por orientación sexual en la región.

La experiencia de Karen Atala, es de suma importancia para las lesbianas en Paraguay y para Aireana, organización que trabaja hace más de 10 años contra la violencia y la discriminación desde una perspectiva feminista, ofreciendo un espacio cultural en el cual se puede compartir información, asesoría legal y apoyo psicológico. Además promueven el debate público a través de la información, educación y visibilidad acerca de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex, y trabajan para incidir en políticas públicas.

 Texto: Edilberto Alvarez y Adriana Lugo