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Petter Lydén es experto climático de Diakonia.

Opinión: Un desarrollo sostenible es un desarrollo justo

Más de un billón de personas, de las cuales un 70 por ciento son mujeres, son obligadas a sobrevivir con menos de 1,25 dólares al día. El quintal más rico del mundo está usando cuatro quintos de los recursos globales. Para llegar a un desarrollo sostenible queda claro que necesitaremos tomar otro camino para poder seguir adelante.

20/04/2015 Editor: Daniel Ogalde

Un billón de personas en pobreza

Las tendencias del desarrollo en el mundo son complejas y contradictorias. Juntos, el comercio, la tecnología y las inversiones crean una dependencia mutua. Más de un billón de personas, de las cuales un 70 por ciento son mujeres, son obligadas a sobrevivir con menos de 1,25 dólares al día. El quintil más rico del mundo está usando cuatro quintos de los recursos globales. La huella ecológica de los suecos es más de tres veces mayor que la capacidad de carga de la Tierra. Para llegar a un desarrollo sostenible queda claro que necesitaremos tomar otro camino para poder seguir adelante.

Erradicar la pobreza y crear un desarrollo sostenible y justo sigue siendo el reto más grande para los seres humanos. Más específicamente, el reto consiste en crear bienestar para todas las personas sin destruir las condiciones de la misma – o sea, sin destruir el medio ambiente. Esto exige a los países desarrollados en particular que cambien sus patrones de consumo y producción de carácter insostenible, de manera que el consumo de los recursos se reduzca a un nivel globalmente equitativo y sostenible.

La responsabilidad

Por su parte, los países menos desarrollados necesitan buscar unos caminos con menos impacto ambiental negativo que los ya tomados por los países desarrollados. Es importante añadir que los países industrializados también tienen una responsabilidad en esto. Debido a su deuda ambiental histórica y su capacidad actual, los países desarrollados han prometido a apoyar a los países menos desarrollados con conocimiento, tecnología y recursos económicos para que ellos puedan tomar unos caminos de desarrollo más sostenibles. Éste es uno de los principios básicos formulados en la conferencia de la ONU en Río de Janeiro del 1992, donde el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” fue introducido tanto en la Declaración de Río como en la Convención del Clima, y más tarde en el Protocolo de Kioto.

Quien paga el futuro?

En los países menos desarrollados las condiciones de producción muchas veces son peores que en los países industrializados y dado que las importaciones de los países menos desarrollados a los países desarrollados siguen aumentando, el efecto ambiental del consumo de los países desarrollados también va aumentando a nivel global. Sin embargo, la posibilidad para los países menos desarrollados de poder exportar sus productos a precios razonables es importante para que puedan llegar a un mayor desarrollo y una reducción de la tasa de pobreza. Para esto, son importantes los acuerdos de comercio, los patrones de consumo actuales y los subsidios a la agricultura. Los países desarrollados deben asumir una mayor responsabilidad al hacer demandas sobre una producción que respeta al medio ambiente y al ser humano, y sobre todo estar dispuestos a pagar lo que realmente cuesta.