Diakonia - gente que cambia el mundo
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Viveka Carlestam es la nueva directora regional de Diakonia.

"Si no te indignas no estás poniendo atención"

Viveka Carlestam es la nueva directora regional de Diakonia Latinoamérica. Con orígenes suecos ha pasado la gran parte de su vida en el extranjero trabajando en oenegés, por ejemplo con las organizaciones suecas WeEffect e "Individuell Människohjälp".

21/10/2015 Editor: Victoria Gillberg

"Estoy muy contenta de trabajar en Diakonia. Pienso que es una de las mejores organizaciones del mundo. Una que está preparada para luchar por lo que creemos. Una buena ayuda se trata de cambiar estructuras injustas y eso es lo que hacemos.", dice Viveka.

La oficina regional de Diakonia está situada en Bogotá, la capital de Colombia. Familiarizada con el contexto Latinoamericano después de haber vivido en Nicaragua, Colombia igual es una experiencia nueva y un desafío.

"Solamente he estado aquí unas pocas semanas, sí que me queda mucho por descubrir pero ya me gusta bastante. Latinoamérica es interesante culturalmente y políticamente. Es una región con enorme potencial."

Aunque la equidad de género es una prioridad no solamente para las ONGs, sino también para el gobierno sueco, pues recién declaró que su política exterior tendrá un enfoque feminista, sigue siendo un gran desafío que trabajar.

"Yo soy feminista y me parece excelente que Suecia tenga una política feminista y mi objetivo es levantar y trabajarla aún más en Diakonia. Los desafíos que tenemos es coordinar más internamente para poder fortalecernos externamente y así también a nuestras copartes. También levantar varios temas que trabajamos, que aquí en el contexto latino pueden ser un poco sensibles como el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo."

La voluntad de cambiar, de mejorar y aportar la ha llevado por todo el mundo. Desde el Medio Oriente hasta Latinoamérica.

"Me siento privilegiada de trabajar con algo que me parece tan importante. Esto es lo que quiero hacer... bueno me encantaría ser Joni Mitchell pero esto es lo segundo mejor.", dice y se ríe.

La risa parece ser una parte importante de la vida de Viveka pero a la misma vez la rabia. Una rabia que descubrió en Nicaragua trabajando con WeEffect.

"Cuando estuve allá me dio mucha rabia. Veía las injusticias especialmente contra las mujeres que son discriminadas por el hecho de ser mujeres. Mi gasolina es que estoy muy enojada. El mundo está muy mal y si no te indignas, no estás poniendo atención”.