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El monumento 'El Ojo que Llora' en Lima, Perú. Foto: Claes Herrlander.

Perú: Los 20 años de terror

El conflicto armado interno en el Perú, que enlutó al país durante un periodo de 20 años, ha resultado en más de 69 000 personas asesinadas o desaparecidas y otros miles de víctimas de violencia sexual, de tortura y de desplazamiento forzado. Es la época más grave y violenta de la historia del país y todavía se sigue esperando reparación para avanzar en la verdad, la justicia y la memoria. 

31/03/2015 Editor: Daniel Ogalde

La violencia terrorista 1980-1990

El periodo de terror en el Perú fue iniciado en el departamento de Ayacucho en 1980 por la organización maoísta “Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso”. La organización estaba en contra del sistema democrático y tenía como objetico reemplazar el Estado peruano por un régimen comunista y totalitario. Para lograr esto se necesitaba bases de apoyo en las áreas campesinas, por lo cual primero someter a la población campesina fue necesario. La gravedad de los atentados contra el sistema democrático y cualquier persona que era defensora de éste fue aumentando de manera progresiva. En 1982 el Gobierno, a través de las Fuerzas Armadas, asumió la lucha contra la organización y el conflicto armado interno ya era un hecho.

- La respuesta del Gobierno también era de carácter muy violento y sistemático, y tanto Sendero Luminoso como las fuerzas del Estado cometieron crímenes graves de lesa humanidad, dice Denisse Chavez, Oficial de Proyecto de Diakonia en el Perú.

Como respuesta a la violencia política también surgieron durante esa época varias organizaciones campesinas conocidas como las “Rondas Campesinas” que al principio tenían como objetivo la autodefensa. Con el tiempo las Rondas luego fueron justificadas e institucionalizadas por el Estado y se convirtieron en fuerzas semi militares, luchando directamente contra Sendero.

El Gobierno de Fujimori

Con la llegada del ex presidente Alberto Fujimori, quien ocupó el cargo entre 1990-2000, la situación se volvió aún más grave. Después de haber sido concentrada en las zonas rurales, la violencia de Sendero ahora se extendió a las zonas urbanas. Para seguir combatiendo la organización terrorista el Gobierno creó el grupo paramilitar llamado “Grupo Colina.” El Grupo cometió algunos de los crimines de lesa humanidad más graves durante las dos décadas, entre ellos las masacres de civiles de Barrios Altos y de La Cantuta a principios de los años noventa.

El gobierno de Fujimori se negó a asumir la responsabilidad de estos hechos y en 1995 el Gobierno aprobó una ley de amnistía garantizando completa impunidad para las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas del Estado. Como parte de su política pública, Fujimori también introdujo la esterilización forzada de aproximadamente 350 000 mujeres de la población más pobre del país para que no tuvieron más hijos.

- Lo que hizo Fujimori fue crear sus propias políticas. A él no le importó ni el orden democrático ni el Estado de derecho, y la esterilización forzada es un buen ejemplo de esto, dice Denisse Chavez.

Alberto Fujimori ha sido nombrado uno de los líderes más corruptos del mundo y en 2009 el ex presidente fue condenado a 25 años de prisión por violaciones severas de los derechos humanos.

Un trabajo riesgoso pero imprescindible

Los años 1980-2000 en el Perú han sido caracterizados por extrema violencia y terror, sin respeto a la población civil y los derechos humanos. La mayoría de las víctimas civiles se encuentra en las zonas más pobres y desprotegidas del país, sobre todo en la región Sur-Central donde se inició en conflicto.

Una de las organizaciones defensoras de los derechos humanos que surgieron durante esa época es la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH). La organización fue fundada en 1983 y ha denunciado algunos de los casos de violaciones contra los derechos humanos más severos durante los años ochenta y noventa.

- Indudablemente ha sido difícil, hemos tenido miedo y hemos tenido que abandonar mucho de nuestra vida social. Pero hoy puedo decir que mereció la pena esos esfuerzos, esos sacrificios que hemos tenido que hacer para superar los momentos duros del pasado y seguir enfrentando los retos del presente, dice Fransisco Soberón, Director Fundador de APRODEH.

Poco interés del Gobierno

Después de la presentación del “Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación” hace casi 12 años, hoy existen algunos avances en términos del acceso a la justicia para las víctimas, a las reparaciones y a la atención para avanzar en la memoria. Pero los avances que hay son pocos e insuficientes.

- No hay voluntad política seria en cuanto a la agenda de los derechos humanos. El Plan Nacional de Derechos Humanos que el Estado aprobo el año pasado es un plan que no refleja lo discutido con la sociedad civil. Entonces no hay más remedio que esperar al nuevo Gobierno para ver en qué será posible avanzar.

También existe la falta de respeto a los derechos humanos de las personas culpables, la violencia terrorista durante la época. Según Denisse Chavez, hay casos donde las personas después de ya haber cumplido su condena todavía están en la cárcel.

- La situación actual es complicada y la presión por el Fujimorismo aún sigue muy fuerte en el país. Para que sea posible recuperar la memoria y cerrar heridas, tiene que haber un cambio de política comprensivo frente a los derechos humanos, dice Denisse Chavez.

Según Fransisco Soberón, es fundamental que las nuevas generaciones conozcan los contenidos del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, para generar consciencia cívica de los errores que se cometieron en los años ochenta y noventa y para garantizar la no repetición de estos.

- Creo que la comprensión de los principios de los derechos humanos es algo vital para una sociedad democrática. Aunque ya casi es hora de retirarme, quiero seguir acompañando a las nuevas generaciones en su trabajo por los derechos humanos. Ese es el compromiso que tengo ahora.

 Texto: Gabriella Berglund