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Vilma Benítez desarrolló su propia empresa de productos y herramientas para la agricultura.

Microempresas dan esperanza a jóvenes

Honduras, el país del mundo con mayor índice de homicidios per cápita. La violencia afecta principalmente a las personas jóvenes por la falta de oportunidades de trabajo y la alta existencia de pandillas. Debido a la situación insostenible de violencia en el país cada año miles de jóvenes arriesgan sus vidas en el viaje hacia el norte, en el famoso tren llamado “la bestia”. Sueñan con una vida mejor en los Estados Unidos. Nuestra socia, Organización Cristiana de Desarrollo Integral de Honduras (OCDIH) trabaja para mejorar la situación de las y los jóvenes; proporcionando un liderazgo activo e incentivando el emprendimiento.

04/07/2017

Vilma Azucena Benítez vive con su madre y sus tres hijos en el pueblo Tierra Colorada, en el distrito cafetero Lepaera en el noreste de Honduras. Sus hijos tienen 10, 8 y 5 años.

- Es mi cumpleaños el sábado, dice, cuando hablamos por Skype, cumplo 27 años. Nunca me imaginé que celebraría mis vigésimo séptimo cumpleaños aquí en Honduras.

Hace cuatro años Vilma tenia, al igual a muchos jóvenes, su maleta lista para irse de manera ilegal a los Estados Unidos. Durante la temporada de cosecha de café trabajaba en los cultivos y en las tardes como empleada doméstica pero el dinero no le alcanzaba para mantener a sus hijos. Había oído historias tanto positivas como negativas de personas que se habian ido a los Estados Unidos.

- A algunos les fue bien, otros murieron, o volvieron al pueblo sin un brazo o un pie, pero yo no veía otra salida, así que estaba dispuesto a correr el riesgo.

Toman las necesidades de las y los jóvenes en serio

Unas semanas antes del viaje planeado un primo de Vilma la visitó en su casa. Le habló de un proyecto de la organización OCDIH donde ayudan a personas jóvenes a crear microempresas. El primo aseguró que tomaban las necesidades e ideas de las y los jóvenes en serio.

-No pensé que me iban a aceptar por ser madre. Pero mi primo insistió, así que fui con él y los encargados del proyecto me dijeron que era bienvenida. Continué yendo a los talleres y poco a poco empecé a cambiar la opinión acerca de mi viaje. Nunca me quería ir realmente a los Estados Unidos, no quiera dejar a mis hijos y a mi madre sola. Después de un tiempo en el proceso, decidí quedarme.

Varias de las personas que participaron ya tienen sus negocios 

Cuando Vilma había tomado la decisión, convenció a los demás en el grupo de jóvenes que habían planeado ir a los Estados Unidos a unirse al proyecto.

- Les dije que deberían participar en un taller y ver con sus propios ojos. Ahora varios en el grupo tienen sus pequeñas empresas. Unos chicos tienen una tienda de café, otros una peluquería y algunos venden accesorios de celulares.

Vilma abrió un negocio con otro participante en el proyecto donde venden materiales de cultivo.

-  Con un chico joven del grupo se nos ocurrió la idea del negocio. El proyecto nos ha ayudado a hacer un análisis de mercado y vimos que muchos agricultores tuvieron que viajar muy lejos para comprar fertilizantes y herramientas. Ahora les proporcionamos todo eso aquí en el pueblo.

El proyecto de OCDIH es un proceso de dos años en el que los propios jóvenes crean su negocio desde cero. Aprenden a organizar, hacer un plan, buscar recursos y poner en práctica. Hoy participan un total de 200 jóvenes entre 12 y 29 años en el proyecto.

Fortalecimiento de jóvenes 

Vilma lleva un año replicando los talleres a los nuevos jóvenes que se incorporan al proyecto. Blanca Tulia Flores, coordinador de OCDIH dice que la organización apoya  a las y los jovenes para que repliquen sus conocimientos, con el fin de crear un liderazgo activo.

- Es importante que las personas jóvenes conozcan sus derechos y que se atrevan a tener lugar. Muchas de las chicas que se encuentran en nuestros proyectos apenas hablaban cuando llegaron aquí. No creían que fueran tomadas en serio porque eran jóvenes, pero poco a poco eso se ha comenzado a cambiar, agrega Blanca.

- Ahora soy portavoz en la escuela donde estudian mis hijos, algo que nunca pude haberme imaginado antes, dice Vilma.

OCDIH es una organización de varias líneas de acción. El proyecto con  jóvenes es sólo una pequeña parte de su trabajo. Desde 1993,  apoyan a comunidades en temas de soberanía alimentaria, formación en desarrollo sostenible, derechos cívicos y fortalecimiento democratico.

- La independencia financiera es fundamental para que las personas puedan desarrollar y practicar una ciudadanía activa, dice Blanca. Eso aplica tanto para jovenes como adultos, y especialmente para las mujeres.