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Foto: Mauricio Malca

Los estereotipos de género y la revictimización pueden detener la justicia

Más de 4.600 casos de violencia sexual fueron registrados después de los 20 años de conflicto armado interno en el Perú. Ahora, 30 años después, algunos de los militares que sistemáticamente violaron mujeres, muchas de ellas menores de edad, finalmente están enfrentando la justicia; el proceso no ha sido fácil y las mujeres que testifican están siendo revictimizadas por un sistema judicial discriminatorio.

30/05/2017

En el año 1984, durante el conflicto armado interno que vivía el país en ese entonces, se instalaron dos bases militares en los pueblos de Manta y Vilca en la sierra peruana. Durante los siguientes años muchas mujeres en la zona fueron violadas. Ahora, 30 años después, 13 militares y el estado peruano están demandados ante la justicia. La organización Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS), socia de Diakonia en el Perú, ha trabajado con las mujeres en Manta y Vilca desde el año 2005. Hoy proporcionan apoyo legal y psicológico a tres de las nueve mujeres que están exigiendo justicia.

-A pesar del enorme estigma que todavía es la violencia sexual en el Perú estas mujeres elevaron sus voces por la justicia y reparación en contra de un sistema que es profundamente patriarcal, dice Sayda Lucas, representante de casos emblemáticos de DEMUS.

Después del conflicto armado interno se creó una Comisión de Verdad y Reparación que identificó 538 casos de violencia sexual. Con los años esta cifra ha aumentado y hoy hay un total de 4.657 casos de violación en el Registro Único de Víctimas. Por lo tanto, existen evidencias de que la violación se utilizó sistemáticamente por los militares y que hubo un consentimiento de las autoridades superiores respecto a la violencia sexual, como una práctica para dominar a la población y provocar miedo. Por esta razón, el fiscal denuncia que el estado también es responsable, y que los casos de violencia sexual en Manta y Vilca se tipifican  como crímenes de lesa humanidad.

Se espera que el juicio, que comenzó en julio del 2016 dure hasta el final del año en curso. En este momento el proceso está en la parte crucial de testimonios.

Las ideas estereotípicas de género pueden afectar la sentencia

Las nueve mujeres que ahora están dando sus testimonios, eran todas menores de edad cuando fueron abusadas, dos de ellas quedaron embarazadas como consecuencia de las violaciones.

Si bien es positivo que el caso ahora esté avanzando a su segunda fase, hay preocupaciones relacionadas al comportamiento de la Sala Penal Nacional durante los testimonios de las víctimas, que resulta en una revictimización de las mujeres. La Sala se ha mostrado insensible y  ha realizado preguntas sesgadas. Por ejemplo, se ha cuestionado de por qué las mujeres no lloran cuando cuentan sus historias, también les ha preguntado si pueden declarar delante de los militares procesados y les han negado la posibilidad de ser acompañadas por su psicóloga.

-Nos preocupa mucho esta tendencia y vamos a denunciar a través de un pronunciamiento público, asimismo estamos analizando la estrategia jurídica a seguir,dice Sayda.

Que el caso finalmente haya llegado a juicio, después de varios años de un intenso trabajo de la organización, hace que la violencia sexual por fin sea visibilizada y ya no se pueda negar lo que vivieron tantas mujeres durante el conflicto armado interno.

- Una sentencia desfavorable, sería darles la espalda a muchas mujeres que han esperado este momento durante más de 30 años, además cerraría la posibilidad de que más mujeres se atrevan a denunciar, afirma Sayda