Diakonia - gente que cambia el mundo
Model.Layout.BloggImageAltText
Clyde Soto del Centro de Documentación y Estudios manifiesta que la actuación del Estado es muy irresponsable. Foto: Adela Alvarez

10 años, violada y obligada a continuar el embarazo

El caso de una niña de 10 años embarazada de una violación por su padrastro ha indignado el Paraguay tanto como otros países del mundo. El caso ha destapado varias realidades  ocultas: por una parte el abuso sexual y los embarazos adolescentes y por otra los deberes del Estado paraguayo acerca de ellos.  En el Paraguay, un 4 % de todos los embarazos corresponde a niñas de 10 a 14 años. Durante el 2014, dos niñas al día dieron luz con un total de 680 en todo el año. 

04/06/2015 Editor: Daniel S Ogalde

El sistema penal no permite la interrupción de los embarazos a no ser que la vida de la mujer embarazada corra riesgo. Eso quiere decir que a la niña de 10 años está negada el derecho de hacer un aborto. Varias personas con responsabilidad, incluso el ministro de salud y el decano de medicina de la Universidad Católica, dicen que la niña si puede continuar el embarazo sin correr ningún riesgo de salud. Para Clyde Soto del "Centro de Documentación y Estudios" (CDE) es preocupante que el Estado ya haya tomado una decisión acerca de qué es lo mejor para la niña, sin haber hecho una junta médica independiente.

- Que piensen primero en la niña. Como ciudadanía, no podemos confiar en que una niña de 10 años pueda cursar un embarazo sin complicaciones, porque es muy pequeña. Necesitamos por lo menos que médicos no fundamentalistas, no antiabortistas, no católicos la examinen, dice Clyde.

Un estado que no cumple

El caso de la niña da luz a varios problemas graves que existen en el Paraguay acerca de los embarazos de niñas y adolescentes. Uno es la cantidad de abusos sexuales de niñas, otra es la cantidad de embarazos riesgosos que están llevando las niñas, y por último la actuación del Estado, la cual prácticamente obliga la continuidad de los embarazos en niñas.

- Existe un sistema penal que falla en su deber de protección a las niñas. El Estado paraguayo tiene la obligación de proteger la vida de esa niña, y otras, por todos los mecanismos.

Según la legislación en Paraguay, una niña embarazada con menos de 14 años siempre se considera haber sido una víctima de abuso sexual. A pesar de eso, el Estado paraguayo tiene una serie de mecanismos para controlar la continuidad de los embarazos y al decidir si una niña violada puede o no puede interrumpir el embarazo, solamente se tiene en cuenta los aspectos físicos de la niña. No se tiene en cuenta los aspectos psicológicos, no se mira los efectos de ser una niña embarazada de una violación.

La falta de educación

- Paraguay se quedó sin una política de educación en sexualidad. Es una de las grandes contradicciones del Paraguay, que no se puede hacer abortos pero tampoco hay educación sexual para aprender cómo prevenir un embarazo, dice Clyde.

Los jóvenes no saben cómo protegerse para evitar embarazos no deseados. Además de eso, está confirmado que la educación sexual es una manera de impedir el abuso. Sin educación, las niñas y los niños no reconocen cuando han sido víctimas de abuso sexual.

La búsqueda de una despenalización

El CDE trabaja en formación en derechos sexuales y reproductivos. Forman parte de la "Campaña 28 de Septiembre por la Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe", exigiendo al Estado paraguayo que ponga a disposición acceso a la interrupción del embarazo de las niñas que tengan embarazos a causa de una violación, sin restricciones. Como parte de esa campaña, el CDE también busca la despenalización del aborto durante el primer trimestre del embarazo, y considerar excepciones posteriores a esos tres meses. Aunque el sistema de hoy si permite un aborto si la embarazada corre riesgo de su vida, hay casos en las que no se hace el aborto hasta la última hora, a veces con un costo de vida.

- Si la vida de una mujer, una adolecente o una niña está en riesgo, un aborto tiene que ser una posibilidad real, constata Clyde.

 Texto: Adela Alvarez Svahn