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Elida Gimenez vive en Guahory con sus tres hijos. Después de varios años de lucha tiene su propia casa pero no sabe cuanto tiempo durará.

“Ya no tenemos nada que perder, sólo podemos ganar”

A pesar que hayan logrado recuperar partes de la tierra, las y los habitantes de Guahory siguen viviendo en constante miedo por desalojos violentos y la represión de la protesta social.

28/08/2017

Paraguay, el país en el corazón de Suramérica. Aquí la distribución de la tierra y la desigualdad económica son extremas. Menos del 2%  de los terratenientes poseen el 80 % de la tierra utilizable.

Viajamos por el suelo rojo, a nuestro alrededor pasan kilómetro tras kilómetro de cultivos de soja genéticamente modificada. El color de las plantas es casi irreal, un color verde artificial que se asemeja al neón. "Mata todo", se llama el pesticida que se utiliza para poder cosechar tres veces al año. En esta zona, la gente dice que uno puede enterrar una piedra y crece una mandioca. La tierra es anhelada; es la más fértil del país.

Las casas fueron destruidas con grúas 

Estamos en camino a Guahory, una zona en el este de Paraguay, ocupada por campesinos sin tierra desde la caída de la dictadura en 1989. Más de 70 familias viven en el área ocupada, que queda a varios kilometros del próximo pueblo. Tomamos una salida equivocada y nos perdimos en medio de un inmenso campo de soja.

Cuando finalmente llegamos a Guahory, nos recibe Carlos Aguilar de nuestra coparte, Federación Nacional Campesina (FNC). Carlos llegó a Guahory ese día para apoyar a los residentes en una reunión de crisis. Dos días antes guardias privados armados, pagados por los terratenientes de la zona, llegaron con grúas para destruir las nuevas casas que los habitantes acababan de construir. El representante de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior ha anunciado que va a mediar entre las partes, pero aún no ha aparecido. Los habitantes se preparan para recibirlo y están discutiendo qué demandas presentar.

"Vivimos en constante temor"

Guahory se encuentra justo al lado de un lago. Es increíblemente hermoso y tranquilo. Pero la calma y el silencio marcan un gran contraste con la violencia que viven las y los habitantes.

-La vida aquí es muy difícil. Nunca podemos estar tranquilos porque no sabemos cuándo nos van a atacar de nuevo. Vivimos en constante temor y no podemos ofrecer un futuro  para nuestros hijos, dice Elida Giménez.

Elida tiene 28 años y ha vivido en Guahory con sus tres hijos durante los últimos cinco años. Antes de eso, vivía con sus padres en otra zona ocupada.

-Somos sin tierras, no tenemos otro lugar donde ir, dice mientras caminamos por el sendero hacia su casa.

Elida vive en la parte de Guahory que se ha logrado recuperar gracias al apoyo de varias organizaciones, FNC, entre ellas.

-A través de años de lucha y resistencia hemos logrado recuperar partes de la tierra. Ahora tengo mi propia casa pero no sabemos cuánto va a durar. La presión de los terratenientes es muy dura. No nos quieren dejar la tierra a pesar de que tengamos derecho a ella. A ellos no les importa si la gente aquí muere, lo único que les importa es que no tengamos soberanía, dice.

Conflicto complejo

El conflicto de la tierra en Paraguay es complejo y se remonta al siglo XIX.

Una reforma agraria debió ser implementada a principios del siglo XX, con el fin de entregar lotes a las familias sin tierra para su auto sustento. Pero la corrupción hizo que la reforma nunca se hiciera realidad. Durante la dictadura de 35 años, Stroessner entregó grandes porciones de la tierra a miembros de su familia, militares y empresarios que eran leales al régimen. Al mismo tiempo, se permitía a los inversionistas extranjeros comprar enormes hectáreas ilegalmente.

La Comisión de Verdad y Justicia establecida después de la dictadura, demostró que el régimen atribuyó ilegalmente casi siete millones de hectáreas de tierra. Hoy en día, Paraguay es el cuarto mayor productor de soja del mundo y gran parte de la soja se produce en la tierra que tendría que haber sido asignada a las familias pobres a través de la reforma agraria. Los sin tierra por ende se vieron obligados a ocupar las tierras que según la ley, les pertenecía.

"La solidaridad hace que sobrevivamos" 

Hace un año que Elida se mudó a la casa, pero todas las familias de Guahory no han tenido la misma oportunidad.

-50 familias todavía viven sin techo. La solidaridad entre nosotros hace que sobrevivamos. Los que tienen un pedazo de tierra y pueden cultivar, ayudan a los que no lo tienen.

Elida nos cuenta que durante los cinco años que ha vivido en Guahory, los militares y la policía han venido varias veces armados para expulsarlos. Una vez llegaron 1200 policías con un helicóptero. Dispararon con balas de goma hacia las familias y destrozaron las casas. Después de eso, Elida tuvo que vivir un tiempo en una carpa con sus hijos.

-Los desalojos son muy violentos. Me duele saber que no tenemos los mismos derechos como los demás ciudadanos; como los terratenientes. Sólo queremos vivir en paz en nuestro propio país, concluye Elida.

"La reforma agraria es un mito"

No existen cifras claras sobre el número de campesinos sin tierra en el país. Algunas fuentes dicen  150.000, otras 300.000.

- La reforma agraria en Paraguay es un mito, los que se han beneficiado son la élite política y los inversionistas extranjeros, dice Eligio Britez, que ha vivido en Guahory casi toda su vida. Llegó a los cinco años con sus padres, ahora tiene 35.

Él dice que el conflicto se ha intensificado durante los años que ha vivido aquí.

-Siempre hemos vivido en una enorme exclusión. Yo soy quien soy debido a la política que se está llevando a cabo contra los sin tierra en este país, dice. No he podido terminar el colegio. No tenemos acceso a nada, continúa; ni educación, caminos, electricidad o salud. Nosotros, como segunda generación de ocupantes, no vamos a permitir que una generación más tengan que vivir lo que hemos vivido nosotros.

"Sólo podemos ganar"

Nos cuenta de la represión que existe contra los campesinos sin tierra quienes luchan por sus derechos. Miles de personas han sido detenidas y desde la caída de la dictadura más de 120 personas han sido asesinadas. El gobierno no toma la situación en serio porque ellos mismos se benefician de ella, dice Eligio.

-Ya no tenemos nada que perder, sólo podemos ganar. Estamos cansados ​​de esto, pero no vamos a dejar Guahory. Muchos emigran a las ciudades, pero generalmente la vida que les espera allá es aún más difícil.

Empieza a oscurecer. Los únicos que se han quedado en el lugar donde se organizó la reunión hace un par de horas somos Carlos, Eligio y yo. De repente aparece un gran automóvil blanco en el medio del silencio. Es el representante de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior que ha llegado. No escucho sobre que están hablando, pero entiendo por el tono que las partes no están de acuerdo.

Pienso en lo que Eligio dijo; que los políticos tienen que comprender que se trata de mucho más que un pedazo de tierra. Lo que se requiere son cambios fundamentales en la política social.

-¿Sabes lo que significa Guahory? Pregunta Eligio antes de despedirnos, significa el lugar al fondo, se llama así porque es la última zona en este departamento. Pero también significa amanecer, y eso si le queda muy bien, porque este lugar es hermoso, la naturaleza siempre es verde y fresca, como si fuese de amanecer.

 

Más información:

Paraguay pasó por la dictadura militar más larga de América Latina, 35 años bajo el régimen autoritario y violento dirigido por Alfredo Stroessner (1954-1989).

El conflicto de la tierra se basa en el mal manejo de una reforma agraria en la cual:

- El Estado entregó tierras a personas que no estaban sujetas a la reforma agraria.

- El Estado entregó más hectáreas que las aprobadas por ley a ciertas personas.

- Las tierras asignadas a través de una reforma agraria no podrán ser vendidas más.